Bienvenidos al "Instituto de Ciencias y Culturas Indígenas"
Equipo Editorial
Más indignante que el voto en un proceso electoral —al cual todas y todos debemos escuchar atentos y con la mayor predisposición autocrítica— es la actual naturalización de toda forma de violencia, y de la persistente indiferencia con la cual asumimos lo que ocurre a nuestro alrededor. No se trata solamente del dolor que arrastramos, sino del silenciamiento y de la aceptación cotidiana de la brutalidad como paisaje habitual. El caso de los Cuatro Niños de Las Malvinas: Josué e Ismael, de 15 y 14 años; Nehemías, de 15 años; y Steven, de 11, ha sacudido nuestras conciencias. Nuevos testimonios y pericias revelan que los cuatro niños sufrieron múltiples agresiones antes de ser asesinados: correazos, patadas, golpes, puñetazos y pisotadas. Uno de los suboficiales los habría lanzado desde una camioneta en movimiento, dejándolos gravemente heridos; fueron abandonados desnudos y golpeados en una zona rural de Taura. A uno de ellos se le disparó cerca de los pies como forma de amenaza. Restos de su ropa y otras evidencias confirman la brutalidad de lo sucedido. En un país donde la muerte se ha vuelto rutina y donde la juventud empobrecida, racializada y estigmatizada carga con el estatus de «desechable», esta atrocidad no es un hecho aislado, sino el reflejo de una estructura que opera desde el desprecio. Un sistema que convierte a ciertos cuerpos en blancos legítimos de castigo y eliminación. Lo más atroz es que esto ha dejado de conmovernos como sociedad: muchos justifican su desaparición, muchos más no dicen nada. La vida de estos niños fue vulnerada de todas las maneras posibles y, sin embargo, nos enfrentamos a discursos que, desde la ignorancia o el odio, intentan anular su humanidad. Desde el poder hegemónico se construye a estos niños como “nuda vida”, es decir, como existencias sin valor político ni derecho a la protección social o estatal. Pero nosotras y nosotros decimos en voz estentórea, bajita, dolorida, arrasada en lágrimas; pero también desde la rabia que organiza: ¡aquí están Josué, Ismael, Nehemías y Steven! No los vamos a olvidar. No los vamos a abandonar en la estadística ni en el lamento. Los vamos a nombrar una y otra vez hasta que la dignidad sea costumbre, hasta que esta sociedad, agotada de lágrimas, decida impedir toda repetición de este horror. La resistencia no nace del poder sino del dolor compartido, del abrazo colectivo, del tejido comunitario. En ese sentido, las organizaciones comunitarias, y de manera muy especial las organizaciones de pueblos y nacionalidades indígenas, sostienen con dignidad una práctica política profundamente ética y transformadora. Frente al terror impuesto, frente a la impunidad y la criminalización, las comunidades no han dejado de levantar la voz, de cuidar la vida, de sembrar justicia. El ICCI-ARY es testigo de ello y parte activa de esas apuestas: en los territorios, en las asambleas, en las mingas y encuentros, se renueva la esperanza de otra forma de vivir. La organización no es una formalidad ni una consigna vacía. Es una forma de defendernos, de reconstruir el sentido común, de acompañar el duelo y convertirlo en acción. Es una pedagogía de la vida frente a la necropolítica. Apostamos por la palabra que cuestiona, que abraza y entreteje luchas. Por eso, con ¡Josué, Ismael, Nehemías y Steven!, con ¡las mujeres y femineidades diversas!, con ¡las resistencias que nos han sostenido vivas y vivos!, insistimos en que otro Ecuador es posible si la indignación se organiza, si la rabia se vuelve ternura combativa, si el llanto se convierte en territorio común.Natalia Sierra
No voy a hablar por el progresismo, ellos y ellas tendrán que evaluar su situación política actual, escribí lo que pensaba de ese proyecto cuando fueron gobierno. Voy a hablar desde dos espacios de enunciación: desde mi camino en la izquierda y desde la sociología política crítica.
Ha circulado por las redes sociales un video donde se observa a una señora de mediana edad festejando el triunfo de Noboa, agarrada el cartón que el candidato-presidente repartió en campaña de su imagen, literalmente, revolcándose en el agua estancada en una calle de un barrio empobrecido de la costa ecuatoriana, afectado hoy por las inundaciones. Esta imagen es el síntoma que muestra lo que estamos viviendo en muchos países del occidente colectivo. Ha pasado en Brasil en la época de Bolsonaro, pasa en la Argentina de Milei y pasa en los Estados Unidos de Trump. El sociólogo brasileño Jessé Souza en su libro “el pobre de derecha, la venganza de los bastardos” explica la ausencia de conciencia social o en estricto sentido de conciencia de clases de grandes sectores de la sociedad latinoamericana. Se trata de una estrategia sistemática de manipulación ideológica vía medios de comunicación y redes sociales digitales, que desorienta a la población y le impide ver sus propios intereses de clase. Esta es la tesis central del marxismo en sus distintas épocas, conocida como alienación, fue trabajada a detalle por la primera Escuela de Frankfurt en el desarrollo de su teoría sobre la industria cultural. No es algo nuevo, en torno a esta tesis, durante el siglo XX, se desarrollaron varias estrategias contra esta manipulación, que se desplegaron en los sindicatos, las escuelas de formación política, los partidos de izquierda, las organizaciones campesinas, etc. El pensamiento de Paulo Freile fue un puntal de esta resistencia y lucha ideológica en el subcontinente, al igual que la Teología de la Liberación.
Cómo contribuyó a esta desorientación el neoliberalismo y el propio progresismo es algo que se ha explicado en su tiempo y que es justamente lo que tienen que revisar el progresismo que se planteó como alternativo al neoliberalismo. Yo misma en su momento expuse la responsabilidad del progresismo en esta desorientación ideológica.
Sin embargo, en este momento creo que la izquierda, en la cual he caminado, debe asumir su parte de responsabilidad en esta frágil o ausente conciencia de clases que deja la puerta abierta a la manipulación ideológica de la extrema derecha.
La caída del Muro de Berlín, entre otras muchas cosas, significó una derrota ideológica para la izquierda mundial que fue ratificada con la política de combate al terrorismo pos atentado del 11 de septiembre. Y no fue una derrota porque haya caído el muro físico, sino porque cayó el marco ideológico de la izquierda marxista, en todas sus formas, y no hubo una rearticulación ideológica de la izquierda de frente a los desafíos que el capitalismo nos ponía de cara al siglo XXI, en el paso del neoliberalismo a lo que denomino necroliberalismo. Ya en la época del neoliberalismo nos topamos con un conjunto de transformaciones en la relación trabajo-capital que se sumaban a nuestros capitalismos periféricos, las mismas que demandaban una lectura historizada y contextualizada del marxismo para enfrentar las contradicciones.
La globalización neoliberal amplió la población desempleada que implicó la destrucción de los sindicatos, por otro lado, trajo la destrucción de los mundos campesinos que supuso la ruina de las comunidades; así, la organización social y política fue perdiendo fuerza y con ella se perdió el espacio propio de la formación política previo al neoliberalismo. Ante el crecimiento de la población subempleada, desempleada, expulsada del campo que no podía contenerse ni en la organización sindical, ni en la organización comunitaria, creo que no hubo una alternativa organizativa real donde se garantice la formación de la conciencia de clases. Entre los años 1970 y 2000 si se articuló la lucha política de las mujeres y de las otredades culturales, la mayoría de ellas sin un claro vínculo con la lucha de clases. Hasta hoy no se ha logrado una real articulación entre la lucha antipatriarcal, la lucha anticolonial y la lucha anticapitalista, esta fragmentación debilita los procesos de construcción de conciencia social o de clase. De hecho, al parecer en los segmentos de las élites culturales de Estados Unidos, las organizaciones feministas y las organizaciones de las otredades culturales se han sobrepuesto a la lucha de clases, como antes la lucha de clases se sobrepuso a las luchas de género y a las luchas culturales.
No creo que haya una jerarquía en las luchas, si creo que debe articularse y complementarse. Sin embargo, los y las militantes de las luchas culturales y de género que reivindican principios y valores de reconocimiento de su diferencia, más allá de la relación trabajo-capital, se encuentra a lo largo de la pirámide de la dominación cultural, en las tres clases sociales. Es decir, hay feministas en las clases bajas, medias y altas, yo diría más en las medias y altas, en el caso de las otredades culturales hoy se encuentra en las clases bajas medias y altas. Hay, por ejemplo, indígenas banqueros, feministas empresarias, pero no hay trabajadores capitalistas en estricto sentido, aunque el neoliberalismo haya convertido al trabajo en capital humano. El momento en que alguien es capitalista deja de ser trabajador, son identidades excluyentes. En términos de dominación cultural las luchas feministas y culturales se convirtieron en dominantes frente a la lucha de clases, en contextos de lumpenización[1] ampliada de los sectores de trabajadores expulsados del trabajo.
Lo que Marx denominó lumpemproletariado se convirtió con el neoliberalismo en una población muy ensanchada con acceso restringido o nulo a las instituciones de la Modernidad donde se modela el comportamiento moderno-ilustrado, una gran cantidad no llega ni a los niveles básicos de educación formal menos aún a niveles altos. Desde Bourdieu, se puede decir que los fragmentos más marginales de las clases bajas de América Latina se ampliaron exponencialmente en el neoliberalismo, lo que supone un emiseramiento[2] cultural que afirmó el machismo, el fanatismo, las pulsiones, la irracionalidad y la violencia en las personas. Son estos segmentos grandes de la población, excluidos y humillados por las clases medias y altas, los que han sido manipulados ideológicamente por la extrema derecha. Una manipulación basada en mover el resentimiento y la venganza contra los derechos económicos, sociales y culturales que han dignificado a segmentos de la población de trabajadores formales, signándoles no como derechos sino como privilegios. Es con estos sectores que la izquierda, que de suyo tiene alto capital cultural, por lo que se encuentra en las clases altas de la pirámide de la dominación cultural, ha perdido contacto. No se diga, los movimientos feministas y de las diversidades culturales que ven en estas poblaciones lo peor del machismo, el racismo y el cristianismo, sea en su versión católica o protestante-evangélica.
A esta realidad hay que añadir el proceso de lumpenización cultural de grandes fracciones de las clases bajas, medias y altas, estas últimas ligadas a la lumpen-burguesía que dirige el capital criminal en ascenso. Esta lumpenización cultural no tiene relación con la lumpenización económica que restringe el acceso a las instituciones modernas, ante todo las de educación y cultura, sino con la tecnología de las redes sociales digitales y el llamado mundo de la posverdad. La izquierda tampoco ha tomado contacto con las clases medias lumpenizadas culturalmente, no hemos dado una respuesta a la manipulación ideológica de las tecnologías de las redes digitales ni de los medios hegemónicos de comunicación. Son estos sectores lumpenizados económica, social y culturalmente; la base social del capital criminal que avanza en este siglo y, son estos sectores a los que la izquierda ha olvidado. La pregunta es: ¿cómo se rompe la alianza entre la lumpen burguesía y el lumpemproletariado?, que no es una alianza económica sino una alianza cultural, en estricto sentido la alianza en el emiseramiento cultural de los principios y valores de la Modernidad, hoy decadente. ¿Cómo se trabaja la conciencia de clases de sectores que no tienen una posición definida en la lucha de clases o la tienen dentro del capital crimina? ¿Cómo se construye la conciencia feminista en las chicas del narco? con toda la producción cultural que vende el sueño del dinero fácil ¿cómo se construye la conciencia anticolonial de las diferencias culturales que son parte de las redes de las multinacionales capitalistas legales e ilegales? ¿cómo se construye dignidad en un mundo donde los derechos humanos básicos han sido convertidos en privilegios? ¿Cómo se construye una promesa de futuro en mudo de muerte?
Finalmente, quiero agradecer a todos los compañeros y compañeras que han decidido trabajar en esos sectores exponiendo su vida.
[1] «Lumpenización» es un término que se utiliza para describir el proceso de deterioro o degradación social y económica de un grupo o individuo, llevándolos a una situación de marginalidad y exclusión. Proviene del término «lumpenproletariado,» acuñado por Karl Marx para describir a la clase social más baja y marginada dentro del proletariado.
[2] El empobrecimiento o «emiseramiento» se refiere al proceso de reducir la calidad o el valor de algo, especialmente en términos de riqueza, recursos o condiciones de vida. En algunos contextos, puede referirse específicamente a la pérdida de riqueza o estatus social.
“Las herramientas del amo no desmontan la casa del amo.”
Audre Lorde, 1979
Mana waktana (No pegar o golpear),
Mana wañukina (No asesinar o matar),
Sumakta kawsana (Vivir en armonía)
Mujeres Kichwas de Chimborazo
Cristina Cucurí Miñarcaja
Han pasado casi dos décadas desde que la Constitución 2008 reconoce al Estado ecuatoriano como un Estado Plurinacional e Intercultural. Además, los logros significativos como la ampliación de los derechos colectivos, la justicia indígena con participación y decisión de las mujeres, los derechos de la naturaleza; entre otros temas, son logros obtenidos gracias a la lucha permanente del Movimiento Indígena del Ecuador.
En esta ocasión, voy a referirme al pluralismo jurídico y el buen vivir de las mujeres kichwas, en el marco del Día Internacional de los Derechos de las Mujeres y la celebración del Sisa Pacha e inicio del año andino para los pueblos indígenas en el mes de marzo.
En el Ecuador, 7 de cada 10 mujeres han sufrido al menos un hecho de violencia a lo largo de su vida. En el caso de las mujeres de los pueblos y nacionalidades indígenas, 7 de cada 10 mujeres han sufrido al menos, un hecho de violencia gineco-obstétrica.[1]
En cuanto a los casos de femicidios, no existen datos actualizados ni consolidados entre las instituciones estatales (Fiscalía, Ministerio del Interior, Ministerio de la Mujer y el Consejo de la Judicatura). Cada institución maneja sus propios datos generados. En el
año 2014, el femicidio en el Ecuador fue tipificado como delito en el Código Orgánico Integral Penal (COIP). Sin embargo, no existen datos sobre el porcentaje de casos de femicidios con sentencias ejecutoriadas en el Sistema de Justicia Ordinaria. Según una publicación del diario El Comercio del 5 de enero de 2023, la tasa de sentencias ejecutoriadas por feminicidio en Ecuador no supera el 30% de los casos[1].
Según la Fundación Aldea, en el período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2024, 274 mujeres fueron víctimas de femicidios a consecuencia de las violencias machistas-patriarcales y el sistema criminal en Ecuador[2]. Estos datos no visibilizan, con una perspectiva que de cuenta de la caracterización estatal de plurinacionalidad e interculturalidad, en cuántos de estos femicidios fueron víctimas mujeres de los pueblos y nacionalidades indígenas.
Las cifras de feminicidios, violencias, violaciones, discriminación, racismo, entre otros, contra mujeres, niños/as y adolescentes están en aumento en Ecuador. Las mujeres no son simplemente datos fríos, son proyectos de vida truncados, hijos/as sin madres, familias sin respuestas en el sistema de justicia. La vida de las mujeres sí importa (wamikunapak kawsayka may chaniymi kan).
Las violencias afectan a todos, todas y todes; sin embargo, afectan mayormente a las mujeres, como lo corroboran los datos expuestos. La violencia machista-patriarcal no es lineal; no afecta un solo tipo de violencia ni se concentra en un solo lugar. Las violencias se producen en forma espiral, interconectándose e interrelacionándose con diversos tipos de violencia en múltiples ámbitos. Sus efectos y consecuencias conducen a la desarmonización del territorio, de las vidas de las mujeres, de las familias y de las comunidades.
Ecuador, se reconoce en el pluralismo jurídico, lo que significa que en el territorio ecuatoriano conviven varios sistemas de justicias. No se limitan únicamente a dos sistemas de justicia: la ordinaria y la indígena. En el país existen 15 nacionalidades y 18 pueblos indígenas. En lo que respecta a los derechos propios, podríamos decir que existen 15 sistemas de justicias indígenas, considerando únicamente las nacionalidades, lo que explica la existencia de múltiples sistemas de justicias.
En cuanto a la prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres, el Estado y el sistema de justicia ordinaria han implementado diversas normas, mecanismos y medidas, tales como la Ley Orgánica para la Prevención y Erradicación de las Violencias Contra las Mujeres; la ratificación de diversos instrumentos internacionales de derechos humanos (como la CEDAW, Belem Do Pará, entre otros), ordenanzas, resoluciones, protocolos, rutas, entre otros.
Por otro lado, en los sistemas de justicias indígenas, de acuerdo con los artículos 1, 10, 57 numeral 10 y 171 de la Constitución de la República del Ecuador, existen normas, procedimientos, mecanismos y medidas propias de los pueblos y nacionalidades indígenas. Consideremos pues que estos hechos y posibilidad de sanación, sanción y reparación, han re-existido en nuestras comunidades. Esto, se puede visibilizar, en los diálogos cotidianos en nuestros idiomas, en las memorias, conocimientos/saberes, en las convivencias familiares y comunitarias, así como en los mandatos, resoluciones y acuerdos de nuestras organizaciones. Estas normas, procedimientos, mecanismos y medidas son dinámicos, es decir, conviven, se recrean, se desarrollan y se aplican en los territorios de las comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas.
Las normas, mecanismos y medidas propias de los pueblos kichwas
Me referiré al sistema de justicia indígena kichwa, en particular en lo referente con la prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres.
La armonía es la base del Sumak Kawsay – buen vivir comunitario. El Sumak Kawsay comunitario se sostiene sobre cuatro bases fundamentales: armonía con la Pachamama, armonía con la sociedad, armonía familiar y armonía personal. Cuando alguno de estos cimientos se ve afectado, se produce la desarmonización en el territorio, la comunidad, la familia y personal[1].
Cuando las mujeres de los pueblos kichwas sufren violencia, violación, maltrato, agresiones, asesinato, discriminación, racismo, entre otros problemas, se inician ciclos de desarmonización comunitaria, familiar y personal. Es decir, no solo se ve afectada la vida, el cuerpo y el espíritu de las sobrevivientes de violencias o sus familias en caso
[1] Cuaderno de Educacion popular 5 “Armonía familiar y comunitaria. Vida libre de violencias y discriminaciones”. publicado por Centro de Desarrollo, Difusion e Investigación Social -CEDIS. Riobamba-Ecuador, 2022.
de femicidios, sino impacta al territorio, a la familia y a la comunidad. Por lo tanto, es fundamental trabajar de manera colectiva -comunitaria y con autoridades comunitarias en la prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres. Tal como planteamos algunas mujeres kichwas de Chimborazo: “Vidas libres de violencias y discriminaciones para el alli kawsay en los territorios comunitarios kichwas”, para lograr la armonía comunitaria y familiar.
Las mujeres kichwas de Chimborazo, hemos rescatado y visibilizado algunas normas propias de convivencia en las comunidades, como, por ejemplo: Mana waktana (No pegar o pegar), Mana wañukina (No asesinar o matar), Sumakta kawsana (Vivir en armonía).
Asimismo, hemos logrado incidir junto con mujeres de otros pueblos y nacionalidades que se plasmen en los mandatos, en las resoluciones y acuerdos de nuestras organización regional y nacional, las normas y mecanismos propias para la prevención y erradicación de las violencia en contra de las mujeres.
Lo mismo, el Consejo de Gobierno de la Confederación de los Pueblos Kichwas del Ecuador – ECUARUNARI emite, la siguiente resolución frente al caso de femicidio de Meibi Lozano Andrade, el 2 de mayo de 2018:
Además, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador -CONAIE-, plantea las siguientes resoluciones y mandatos:
Mecanismos y medidas propias desde las mujeres kichwas para la prevención, protección, atención y reparación
Las mujeres kichwas de las comunidades indígenas de Chimborazo hemos propuesto varios mecanismos y medidas propias para la erradicación de las violencias contra las mujeres para las autoridades comunitarias del sistema de justicia indígena kichwa. Unos pocos ejemplos:[1]
Para cerrar, podemos resaltar que en los territorios comunitarios viven y se recrean las normas, mecanismos y medidas propias para la prevención y erradicación de las violencias. Recrearla, fortalecerla y aplicarla para el Sumak Kawsay es tarea de toda la comunidad!
[1] Talleres comunitarios sobre mecanismos propios para la prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres, realizados entre 2022 a 2024 por CEDIS.
[1] https://www.fundacionaldea.org/noticias-aldea/consolidadofemicidios2024
[2] https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador/femicidio-sociedad-sentencias-investigacion-fiscalia
[1] Encuesta Nacional sobre Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres (ENVIGMU) 2019, por el Instituto Nacional de Estadística y Censos -INEC.
Por qué debemos cuestionar el discurso multipolar en las Relaciones Internacionales
Gilda Guerrero Salgado
Kenneth Waltz fue autor que se dedicó a estudiar al poder como un concepto “puro” en las Relaciones Internacionales. Este académico estadounidense, fue politólogo y docente de la Universidad de Berkeley en California y de la Universidad de Columbia en Nueva York. Waltz, que dedicó varios de sus 88 años al estudio de las Relaciones Internacionales, fue quien ordenó a esta ciencia social como disciplina científica a través de una teoría, profundamente discutida en el área, conocida como neorrealismo.
Esta teoría plantea que los Estados trabajan en el sistema internacional (que se entiende como el ordenamiento que tienen los países en un momento histórico) como “cajas negras”. Es decir, para que la política internacional funcione, se debe despojar a los Estados de características como el tipo de gobierno, ideologías, identidades religiosas o étnicas (solo para fines de análisis por supuesto). Es una estructura amoral. Además, en la política internacional no existe ley o gobierno que realmente “castigue” a un Estado por sus acciones. Si bien el Estado es sujeto de Derecho Internacional y está bajo las prescripciones y prohibiciones de este, el Estado como una unidad hecha de territorio, gobierno y población puede, en poder, enfrentar o desvincularse de esas reglas, incluso a través del mismo derecho. No existe un gobierno global, incluso frente a la presencia de Naciones Unidas.
Este es el principio de la anarquía de las relaciones internacionales, el cual señala que los Estados son solamente unidades en interacción que tienen gobierno, territorio, recursos materiales y una autoridad (sin posición política, pues no es algo importante en el análisis). Así, con esta base, Waltz señala que el analizar la política internacional se vuelve algo más sencillo y real: la ideología del gobierno cambia, los temas religiosos pueden variar en el tiempo, los conflictos étnicos y encuentros interpartidistas son temas del gobierno dentro de los Estados. Lo único que prevalece es el poder, la fuerza, el territorio del Estado y su “estatus quo”, es decir, su posición y ordenamiento, de acuerdo con su poder, en el sistema internacional.
Todos estos elementos provienen del texto clásico de Waltz Teoría de la Política Internacional (Editorial GEL, 1988 en la traducción disponible en español). El libro se publicó a finales de los años 70, cuando ya se veía a la lejanía el fin de la Guerra Fría. El texto, además de señalar una caracterización del Estado absolutamente sistémica, nos dice que la mejor manera de mantener una paz (que es finalmente la contención de la guerra entre los Estados) es mantener un equilibrio entre los actores del sistema internacional. Esto se puede lograr manteniendo un acuerdo (estratégico, no jurídico) de los países en el planeta. Este acuerdo es mantener un sistema bipolar.
Para llegar a esta conclusión, el autor estadounidense presenta las formas de ordenamiento posibles en el sistema internacional:
Waltz (1988) argumenta que la bipolaridad va a dar más estabilidad al sistema. En un mundo en el que dos grandes potencias interactúan, ese orden reduce la complejidad de los intercambios estatales, pues ambas potencias presionan a la otra. Además, esta presión llega a los Estados que están entre ellas para que se alineen a alguno de los bandos, o a buscar alianzas entre sí para crecer y protegerse. Al tener en el panorama a dos actores poderosos, con armas nucleares, hay una disuasión frente al uso de la guerra. Por otra parte, un mundo unipolar implicaría que un Estado se desgaste ante la posibilidad de manejar todos los conflictos del sistema y, además mantener su lugar (estatus quo). Esto fue lo que sucedió con los Estados Unidos en el periodo de fin de la Unión Soviética (URSS) hasta el ataque a las Torres Gemelas del 2001.
El balance multipolar se ve de esta manera:
Elaboración propia sobre la base de Waltz, 1988)- diagrama simplificado por regiones amplias.
En cambio, un mundo multipolar acarrea demasiadas interacciones. Es un mundo que puede llevar a la guerra, puesto que todos los actores empujan sus intereses y tratan de lograr variados espacios de influencia en regiones múltiples, creándose más posibilidad de conflicto. Los intercambios más numerosos pueden llevar a errores y finalmente a la guerra. Las alianzas en este sistema no son tan confiables y el equilibrio es débil
Un ejemplo es la actual lucha por el Ártico. El Océano Glaciar Ártico se localiza en el extremo norte del planeta y tiene límite con cinco países. De hecho, el espacio se extiende hasta ocho países que se consideran “árticos”. Las naciones con costa que da a esta zona son Rusia, Canadá, Estados Unido, a través del Estado de Alaska, Dinamarca a través del territorio de ultramara de Groenlandia y Noruega. Cada uno cuenta con una posición legítima de soberanía y tiene jurisdicción sobre el Océano y a sus recursos (Francia Diplomacia, 2019). Para evitar conflictos, existen instancias de cooperación (bajo la Declaración de Ilulissat de 28 de mayo de 2008). Para solucionar controversias, se utiliza la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Sin embargo, los intereses geopolíticos sobre la zona no han cesado. Si bien existe un Consejo Ártico creado por la Declaración de Ottawa de 1996, firmada por los 8 Estados de la región que tienen derechos sobre la zona más allá de los que tienen costa con el Océano (Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia), no se ha podido evitar la controversia. El Consejo solo habla de cooperación científica, medioambiente, desarrollo (Francia Diplomacia, 2025), por lo que los temas militares y estratégicos se escapan. Eso ha llamado a la competencia de las potencias.
Durante la Guerra Fría la zona estaba contenida por los estadounidenses (y países de la zona de la Alianza Atlántica, OTAN) y por los soviéticos:
La posterior Guerra Fría también tuvo proyección en el Ártico, que quedó políticamente dividido en dos áreas compactas y hostiles: por un lado, la Unión Soviética, y por el otro, los miembros árticos de la Alianza Atlántica, sin que se diese cooperación entre la una y los otros. En medio, Suecia y Finlandia, neutrales, pero más vinculados a los países occidentales que a la Unión Soviética. Finlandia, además,obligada a alinear su política exterior con la soviética. (Aguilera, 2023, p. 113)
Sin embargo, actualmente el Ártico vuelve a estar en las noticias: al tener un mundo de más polos de poder, y al romperse el equilibrio de la competencia entre EEUU y la URSS, las interacciones de la zona subieron. Así, en el Ártico se observan las premisas de Waltz: la multipolaridad crea más conflictos. Es más, si bien ya tenemos potencias como la estadounidense y la rusa en la zona, hoy en día China también tiene intereses estratégicos: además de los recursos, el deshielo por el cambio climático abrirá más canales de comercio para la potencia asiática. Ahora, si bien no reclama el Ártico, desea que se lo reconozca como Estado cercano a la zona.De hecho, para 2019, Estados Unidos habría observado que el país oriental habría desarrollado “actividades y capacidades en el Ártico que pueden presentar riesgos para su territorio.”. La ley de seguridad nacional china de 2015 también señala el derecho a la explotación y exploración del Ártico (Raspotnik , 2019). Frente a estas situaciones, los Estados Unidos bajo el actual gobierno de Donald Trump (segundo periodo 2025) estarían buscando formas de dominio y acercamiento mayor a través de la anexión de la Groenlandia, zona perteneciente a Dinamarca, por motivos de “seguridad nacional”, esto a pesar del disgusto de daneses y locales (France 24, 2025)
La estructura del conflicto, según Waltz, sería la siguiente:
Elaboración propia sobre la base de Waltz, 1988)- diagrama simplificado por regiones amplias.
Con este ejemplo, se quiere demostrar que la multipolaridad no significa, desde el punto de vista pragmático y realista de las relaciones internacionales, una especie de internacionalismo más multilateral y cooperativo. Esto contrasta con las últimas declaraciones de, justamente, dos de las mayores potencias: El Presidente chino Xi Jin Ping habla de una “visión para construir una comunidad con un futuro compartido por la humanidad”. En este contexto, la multipolaridad se define así:
La Visión se mantiene a la par de la tendencia histórica hacia la multipolaridad y la globalización económica, e inspira nuevas maneras de lograr el desarrollo y la seguridad. China ha colaborado con todas las partes para tomar medidas profundas y concretas para construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad. Juntos, hemos permitido que la Visión alcance logros históricos, expandiéndose de lo bilateral a lo multilateral, de lo regional a lo global, del desarrollo a la seguridad, y de la cooperación a la gobernanza. Esto ha guiado e impulsado los esfuerzos por un mundo multipolar equitativo y ordenado, y una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva. Ha brindado a la comunidad internacional amplias perspectivas de paz y estabilidad, y ha brindado al mundo mayor prosperidad y desarrollo (Ministry of Water Resources the People’s Republic of China, 2024).
Referencias bibliográficas.
Aguilera Aranda, F. (2023). El Ártico y las relaciones internacionales. Cuadernos de estrategia, (218), 107-156.
BRICS (2025, 21 de marzo). BRICS is a channel for dialog and a space to defend the multipolar world. BRICS News https://brics.br/en/news/brics-is-a-channel-for-dialog-and-a-space-to-defend-the-multipolar-world
Francia Diplomacia (2019). Ártico. Ministerio Para Europa y de Asuntos Exteriores; Francia. https://www.diplomatie.gouv.fr/es/fichas-de-paises/artico
24, F. (2025, March 28). J.D. Vance visita Groenlandia: la indignación se extiende en Dinamarca y en la isla que Trump desea anexar. France 24; FRANCE 24. https://www.france24.com/es/europa/20250328-j-d-vance-visita-groenlandia-el-disgusto-se-extiende-en-dinamarca-y-en-la-isla-que-trump-desea-anexar
Green, M. A. (2023, 30 de mayo ). The BRICS Rivalry | Wilson Center. Www.wilsoncenter.org. https://www.wilsoncenter.org/blog-post/brics-rivalry
INFOBAE. (2024, 22 de marzo). La construcción de un túnel en el Himalaya eleva la tensión por la disputa fronteriza entre China y la India, dos potencias nucleares. Infobae. https://www.infobae.com/america/mundo/2024/03/22/la-construccion-de-un-tunel-en-el-himalaya-eleva-la-tension-por-la-disputa-fronteriza-entre-china-y-la-india-dos-potencias-nucleares/
La Primerisima. (2022, October). Presidente Putin: “Ahora somos más fuertes porque estamos unidos.” Radio La Primerisima. https://radiolaprimerisima.com/presidente-putin-en-firma-de-tratados-sobre-la-adhesion-de-4-regiones-a-rusia/
Ministry of Water Resources the People’s Republic of China. (2024). Impulsando los cinco principios de la coexistencia pacífica y construyendo juntos una comunidad de futuro compartido para la humanidad. Junio. http://www.mwr.gov.cn/english/News/NationalNews/202407/t20240701_1714729.html
Raspotnik, A. (2019, julio 16). The Increasing Security Focus in China’s Arctic… The Arctic Institute; The Arctic Institute – Center for Circumpolar Security Studies. https://www.thearcticinstitute.org/increasing-security-focus-china-arctic-policy/